Teléfonos; desde hace unos años, mi vida gira en torno al teléfono. Siempre operativa, por si nos llaman. Siempre esperando una llamada. Esa llamada que cambiará nuestra vida.
"La espera en muchos momentos se hace dura, eterna. Más que el tiempo, que siempre acaba pasando, es la incertidumbre, el no saber cuando. Esperar, saber que estás cerca, que puede ser hoy mismo o en algunos meses, pero que la gran llamada no puede tardar en llegar, produce en muchas ocasiones una gran angustia.
Soñamos, imaginamos señales, deseamos con todas nuestra fuerzas que nos llamen, y cuando eso no ocurre nos sentimos tristes... hasta a veces parece que el mundo se hunde. Llamamos a quien lleva la lista, con la esperanza de sacar alguna información que nos de pistas, que nos permita hacer elucubraciones y lo único que encontramos son respuestas vagas, seguramente lógicas, pero no para nosotros que tenemos todas las esperanzas, toda la ilusión, puesta en ese momento.
Todos los que estamos en este largo embarazo, todos los que estamos cerca de la asignación,... pasamos por momentos de bajón...y es normal. ¿Cómo no nos va a ocurrir cuando estamos esperando la llamada que cambiará nuestras vidas para siempre? ¿Cómo no vamos a estar inquietos cuando la persona más importante de nuestra vida, a quien querremos por encima de nuestras vidas está a punto de llegar y no sabemos ni cuando ni cómo? Es lógico que tengamos días en que nos gustaría gritar. En que cuestionamos cómo funciona todo, por qué no nos dicen nada... "
Hoy, el texto está escrito por un futuro adoptante, pero refleja tan bien nuestros sentimientos, que me permite expresar ese amor latente, continuo, hacía una personita que aún no conocemos y ya queremos. Y, por eso, para mí, el teléfono transmite amor